El sector de la carpintería tradicional en España atraviesa un momento crítico debido a la escasez de nuevos profesionales que continúen con el oficio. Talleres familiares con décadas, e incluso siglos de historia, se enfrentan al cierre ante la falta de jóvenes interesados en aprender una profesión que requiere años de formación y dedicación.
Según asociaciones del sector, más del 40% de los carpinteros actuales se encuentra cerca de la edad de jubilación, mientras que la incorporación de aprendices ha disminuido considerablemente en la última década. Esta situación pone en riesgo no solo la continuidad de negocios locales, sino también la conservación de técnicas artesanales únicas.